miércoles, 31 de enero de 2024

Una lectura a la actual situación política en Colombia desde el texto "Legalidad y legitimidad" de Carl Schmitt (Parte I). Sobre la fortaleza institucional.

Con frecuencia los analistas políticos del país se enorgullecen de la “fortaleza institucional” colombiana dado que sería un freno a todo intento de populismo o autoritarismo. Por ello ante acontecimientos como el otorgamiento de diez curules en el Congreso sin obtener votación para las FARC, las 16 circunscripciones especiales de paz o la victoria del presidente Petro y su programa de gobierno, los analistas insistían en que la fortaleza institucional sería una barrera para salidas en falsos y reformas radicales frente lo construido hasta ahora (para nada despreciable, pero quizá no en la velocidad deseada ni cumpliendo ciertos criterios de justicia anhelados por ciertos sectores).

Aunque la certeza ante la fortaleza institucional ha ido reduciendose, con la aprobación de reformas como la de salud en Cámara de Representantes o el nombramiento de funcionarios clave del gobierno en órganos colegiados de toma de decisiones y cargos significativos, la confianza aún hace pensar que los escenarios futuros no permitirán la aprobación de grandes reformas ni el colapso de algunos de los sistemas estatales.

La confianza de estos analistas descansa en el entendimiento y la suposición que la democracia funciona como una especie de mercado en la que los representantes son elegidos conforme a intereses diversos para negociar y lograr acuerdos mínimos en las asambleas de toma de decisión. Además de la existencia de amplios poderes de veto para la rama judicial. Este esquema ideal funciona sin sobresaltos en escenarios de “normalidad” y en aquellos en que los actores participantes sean leales al esquema, dado que los victoriosos en elecciones coyunturales no abusarían del poder para luego no ser abusados una vez sean derrotados. Pero como veremos en estas líneas, con Schmitt, es un modelo muy frágil en contextos de anormalidad y ante la deslealtad de los actores en el juego democrático.

 

Sobre Carl Schmitt y el texto legalidad y legitimidad (1932 1ra versión).

Schmitt es un autor trasgresor y podría afirmarse que es un analista experto de los contextos de anormalidad, tan necesarios hoy en día. Sus ideas han recibido un tipo de censura por su adscripción involuntaria a organizaciones asociadas a la Alemania nazi por lo que es probable que sea poco conocidas entre este grupo de analistas que confían en la fortaleza institucional. Por suerte, autores como Andrés Rosler o Fernando Atria están rescatando la importancia de su pensamiento, sobre todo en sus relevantes aportes para el derecho en general y el derecho político en específico.


Tomado de: https://elpais.com/babelia/2022-01-08/carl-schmitt-el-genio-nazi-de-la-ciencia-politica.html

En su texto legalidad y legitimidad, cuyo año de publicación original es 1932, se centra en analizar y reflexionar sobre el tipo de Estado diseñado por la constitución de Weimar, sus debilidades y advertencias sobre el devenir de Alemania en momentos de tanta transformación e incertidumbre.


Tomado de: https://www.libros-antiguos-alcana.com/carl-schmitt/legalidad-y-legitimidad/libro 

Para Schmitt, existen cuatro tipos puros de Estado: el legislativo, el judicial, el ejecutivo y el administrativo. Cada uno de ellos tendrá el énfasis en entregar el poder de decisión a ciertos actores particulares. Y si bien, todo sistema jurídico tiene elementos de varios tipos de Estado, habrá elementos claves o nucleares que harán que el Estado tenga una tendencia mayor o menor hacia alguna de las citadas tipologías.

Bajo dichos parámetros, para el catedrático alemán, la constitución de Weimar era una especie de híbrido que quería mantener el Estado legislativo e instituciones tradicionales de la monarquía, junto a otras figuras que hacían imposible el funcionamiento normal del Estado legislativo como, por ejemplo: la introducción del requisito de mayorías especiales en el legislativo y el pluralismo, el permitir los decretos ley al ejecutivo, la posibilidad de convocatoria a referéndums, el control judicial sobre legalidad material y no solo forma (con lo que se rompe la neutralidad del Estado legislador). Todo esto generando debilidad para un funcionamiento del modelo en momentos de normalidad, y peor aún en contextos de anormalidad como los de finales de los años 20` y comienzos del 30`.

Ya en específico para relacionar estas ideas con los supuestos de los analistas y su idea de fortaleza institucional, lo que Schmitt denomina Estado legislativo es bastante semejante a la descripción que presentamos a la democracia como mercado. Por ejemplo, sobre la idea de lealtad que describimos anteriormente, el autor alemán usa el concepto de “igualdad del chance” según el cual:

Si no se quiere ver desmoronarse en el mismo momento todo el sistema de legalidad: tal principio es el de la igualdad de chance para alcanzar esa mayoría, abierta a todas las opiniones, a todas las tendencias y a todos los movimientos concebibles. Sin este principio, las matemáticas de las mayorías, con su indiferencia frente al contenido del resultado, no solo sería un juego grotesco y un insolente escarnio de toda justicia … éstas acabarían también el sistema mismo, desde el instante en que se ganara la primera mayoría, pues esta primera mayoría se instituiría en seguida como poder permanente (p. 280).

Ahora bien, la fragilidad de la lealtad o el chance está en el origen mismo del Estado legislativo. Schmitt lo expresa en los siguientes términos:

… un concepto como la igualdad de chance es de por sí también uno de aquellos conceptos imprecisos y ligados inmediatamente a la situación concreta, cuya interpretación y aplicación competen necesariamente al poder legal y, por tanto, al partido dominante en cada momento. Este último determina por sí solo las posibilidades de acción que está dispuesto a permitir a su adversario político interno; para ello determina por sí solo cuándo comienza la ilegalidad del competidor. Evidentemente, esto no es ya competencia equitativa ni es ya igualdad de chace para alcanzar el poder (p. 284).

Finalmente, y para continuar con la descripción de la debilidad del Estado legislativo cuando un partido no sea leal al modelo, se habla de:

La gran prima que se otorga a la posesión legal del poder, constituida por las tres ventajas de la interpretación arbitraria, la presunción de la legalidad y la ejecutividad inmediata, despliega toda su eficacia práctica en el uso de la posibilidad de eliminar toda idea de igualdad de chance, en virtud de las facultades que conlleva los poderes extraordinarios propios del estado de excepción. Confiere además al partido gobernante no solo los medios para apoderarse del botín, de los spoils del adversario vencido, según el viejo estilo, sino que, gracias al derecho a imponer contribuciones y tributos … A esta gran prima se añaden entonces otras muchas primas de menor importancia… (p. 286).

No me detendré en detallar las posibles similitudes entre el contenido de estas citas y las actuaciones de gobierno colombiano que son documentadas día a día por parte de medios de comunicación. Prefiero dejar al lector que identifique por si mismo las similitudes.

Como vemos entonces, y si aceptamos que los elementos del modelo democrático entendido como mercado se acerca al concepto del chance de Schmitt, la fragilidad está presente y hace aguas en un caso como el colombiano, al igual que hizo aguas la constitución de Weimar en los años 30.

 

En próximas entradas del blog reflexionaremos sobre otros posibles argumentos que sostienen la idea de fortaleza institucional como los poderes de vetos del poder judicial y de ciertos órganos autónomos. También es una buena oportunidad para explorar la propuesta de salida a la crisis que propone Schmitt en dicho texto, conforme a las condiciones de la política y la democracia en la modernidad, como es la salida plebiscitaria, la cual vale la pena revisar en profundidad para no confundirlas con el mero populismo o el terror a lo democrático.

Así entonces, estas entradas al blog esperan incentivar la lectura de las ideas incómodas y tabús de este gran clásico contemporáneo, que ayuda a enfocar de forma diferente la crisis y los escenarios, en estos momentos de propuestas de cambios en Colombia para lo cuales los modelos tradicionales parecen no encontrar mucha explicación.

 

Bibliografía.

Schmitt, C. (2004) Teólogo de la política. Héctor Orestes Aguilar: prólogo y selección de textos. México: Fondo de Cultura Económica.

jueves, 2 de noviembre de 2023

Liberales, libertarios y tecnócratas. Si así me defienden, mejor dejen así. Algunos argumentos contradictorios de la oposición a la reforma a la salud.

Antes de entrar en el contenido de este blog debo agradecer a tecnócratas como Andrés Vecino, Mario Fernando Cruz, Daniel Gómez y Alejandro Gaviria, quienes se han mantenido dando argumentos y datos valiosos sobre las grandes reformas sociales desde diversos espacios, y en especial como voceros de la sociedad civil. De hecho, parece claro que, de lograr detenerse las reformas sociales propuestas por el gobierno Petro, en buena parte será gracias a sus valiosos aportes, trabajo y esfuerzo.

También advierto que no soy para nada experto en los temas de las grandes reformas sociales, y que no dudo en hacerles preguntas a estos valiosos tecnócratas para entender mejor los temas, siempre responden de forma amable y clara.

No obstante, no deja causarme impresión alguno de los argumentos contradictorios usados en el debate de defensa de la reforma a la salud, citaré dos en este blog.


Analogía entre mejores hospitales - mejor sistema de salud.

Durante todo 2023 uno de los argumentos usados para la defensa del sistema de salud en Colombia ha sido el que muchos hospitales colombianos se encuentran entre los mejores en los tops de la región latinoamericana, de hecho, del top 10, 5 son colombianos.

Tomado de: https://x.com/mfcruzv/status/1668368446411636738?s=20

Sin duda es posible que este resultado sea un indicador de estar haciendo las cosas bien, no obstante, resulta paradójico que, si hiciésemos una comparación semejante a nivel mundial, del top 10 de los mejores hospitales a nivel mundial, 5 estén ubicados en Estados Unidos de Norteamérica, y a pesar de ello, tecnócratas como Alejandro Gaviria no duden en señalar que el Sistema de Salud de los Estados Unidos es “de los peores del mundo y que no es un ejemplo para Colombia”. Entonces ¿por qué para Colombia es un indicador positivo y para Estados Unidos no?

Entiendo que la diferencia puede que se encuentre en que las personas en condición de pobreza en Colombia tienen acceso a tratamientos en esto centros médicos, algo que quizá no ocurra en Estados Unidos, pero aun así no deja de ser un argumento contradictorio.

 

La analogía Chapulín Colorado. Sin la tutela: “¡oh, y ahora quién podrá defenderme!”.

Muchas voz, tinta y digitación han invertido los tecnócratas en explicar la complejidad del sistema de salud y en especial el esquema de aseguramiento en salud, demostrando con cifras, datos e indicadores que el sistema hace mucho, con muy buena calidad y con muy pocos recursos.

De forma resumida, el sistema de aseguramiento funcionaría a través de las EPS que se encargarían de reunir pacientes en especies de bloques y paquetes de servicios, según su historia médica, lugar de residencia, etc., negociando con las IPS la prestación de los servicios a un mejor costo, básicamente aprovechando la economía de escala. En esta función algunos pacientes, aquellos que requieran tratamientos con menos riesgo para la vida, posiblemente no sean priorizados en la prestación del servicio y son dejado en “colas o listas de espera”, lo cual es normal en la misma lógica del sistema. Este es el precio a pagar por un sistema con buenos indicadores de calidad y servicios a nivel mundial.

Pero, para variar, y como sucede en muchos otros servicios administrativos y judiciales, hay un Chapulín Colorado que permite evadir la “cola o lista de espera”, además de hacer posible “caprichos” que no hacen parte de los tratamientos del plan básico en salud ofrecido por el sistema, este Chapulín es la tutela colombiana.

El Chapulín colombiano en lugar de tomar pastillas “chiquitilinas” toma pastillas “gigantilinas” y no tiene límite alguno en aprobar, sin criterio alguno, tratamientos, transporte, alojamiento y pare usted de contar, cualquier gasto, por fuera el Plan Básico en Salud (gastos No PBS). Esto ha sido identificado, reconocido y explicado por la mayoría de tecnócratas, en muchos casos pidiendo un debate serio de control al gasto público aprobado mediante tutelas, como Alejandro Gaviria y Andrés Vecino.


Uribenomics. Libro de Alejandro Gaviria donde hace un llamado al control de gasto público aprobado mediante tutelas.


Pero, a pesar de esto, algunos tecnócratas como Rudolf Hommes o periodistas liberales tienen como argumento contra la actual reforma a la salud que “no está claro ante quién se deben interponer las tutelas para acceder a los servicios a la salud”.

No me queda claro que mensaje se trata de enviar con esto, pero me atrevería a decir: 

1. El sistema actual está hecho para no servir con normalidad y ser saboteado por las tutelas. 

2. El sistema actual está hecho para que algunos se salten la fila de espera. 

3. El sistema actual está hecho para que algunos reciban privilegios por fuera del plan PBS.

 

Conclusiones.

Nuevamente reitero mi sincero aprecio y respeto por el trabajo de los tecnócratas. También entiendo que es posible que ante la degeneración total del debate por parte de los defensores de la reforma a la salud toque realizar este tipo de argumentos contradictorios, pero considero que no es la mejor forma de sostener el debate, sobre todo para el largo plazo.

Es muy probable que los liberales y tecnócratas logren derrotar tarde o temprano las posturas radicales del gobierno, pero con este tipo de argumentos contradictorios, el éxito será solo en el corto plazo, posiblemente sirviendo esos mismos argumentos para la reacción de los radicales a mediano y largo plazo.


miércoles, 27 de septiembre de 2023

Blog Maldonado: Justos y Pecadores

Justos y pecadores

El Mundo
27 Feb 2009 - 11:37 PM
Juan Camilo Maldonado T. / Enviado Especial, bajo Cauca

La política de “cero ilícitos” deja por fuera a cientos de campesinos que quieren erradicar cultivos de coca. Las agencias de cooperación internacional no se ponen de acuerdo.

“¿Por qué no llevan a los gringos adonde sí hay coca?”, se pregunta un soldado parado a pocos metros del río Nechí. Con picardía, observa al grupo de diplomáticos y funcionarios del Gobierno que caminan, junto algunos campesinos, por entre un potrero interrumpido por retoños de maíz. “Es cuestión de montarlos en un helicóptero”, insiste en voz baja el uniformado, mientras señala río arriba, hacia ese paraje donde Antioquia se funde con el departamento de Córdoba y en el que el conflicto, aunque no se ve, se siente en el aire.

Aquí llegó primero el oro; con el oro, la guerra, y con la guerra, la coca, “y de eso hace ya 25 años, es toda una cultura”, explica un funcionario de la Alcaldía de El Bagre, en un caluroso día de febrero.

La comisión visitante es encabezada por Victoria Eugenia Restrepo y Lawrence Hardy. La primera, directora del Programa Presidencial contra Cultivos Ilícitos, y el segundo, subdirector de USAID, agencia de cooperación de los Estados Unidos.

A Restrepo, los campesinos de la vereda Puerto Jobo, vecina de El Bagre, la tratan con reverencia, se refieren a ella como “madre” y le dan gracias interminables por la manera como los convirtió en propietarios de tierras y les devolvió la esperanza en la agricultura. En los últimos meses, decenas de familias de esta vereda se han unido para cultivar maíz y yuca, y han empezado a comprar ganado, con el anhelo de comercializar leche. Todo gracias al programa de desarrollo alternativo, que desde 2002 les propone a los campesinos cambiar la coca por alternativas legales.

“¿Hace cuánto dejaron la coca?”, les pregunto, mientras caminamos por sus tierras. Su líder, don José Solano, un apergaminado y delgado campesino, me mira con seriedad y niega con la cabeza. A su lado, una señora de igual semblante le pone palabras a su gesto: “Aquí nunca sembramos coca. Eso nunca nos llegó”

A nuestro lado, el soldado sigue insistiendo en voz baja que en una semana volarán, solos y sin gringos, adonde sí hay y ha habido siempre coca.

La regla de oro

En esto del desarrollo alternativo hay una ley inquebrantable. Se la inventó Victoria Eugenia Restrepo, respaldada por el presidente Álvaro Uribe. Todos en el gremio se refieren a ella como la política de “cero ilícitos”, una de las más polémicas medidas en el sector de la cooperación internacional. La iniciativa se resume con facilidad: no habrá ayuda del Gobierno o de las agencias de cooperación internacional mientras todos, absolutamente todos, los habitantes de una vereda no acaben con la última hoja de coca.

Muy cerca de El Bagre existe una vereda llamada Los Aguacates. Allí, como en muchas otras partes del bajo Cauca, los hombres de Don Mario y Sebastián se disputan las rutas de comercialización de la hoja de coca. También rondan por la región las Farc y el Eln.

 Hace unos meses, 14 familias de Los Aguacates fueron expulsadas de un programa de USAID. La vereda había pasado un buen tiempo sin coca, pero un grupo de campesinos volvió a sembrar. “Son zonas de grupos ilegales que los inducen a cultivar”, explica una funcionaria de USAID en Antioquia. “Pero ninguna de las 14 familias había reincidido. Y sin embargo, por la política, fueron “descertificados”.

Según pudo establecer El Espectador, durante el último año USAID cerró 21 proyectos en veredas cocaleras de todo el país. “En ellas, la gran mayoría de las familias quería erradicar, pero la política de cero ilícitos nos impidió brindarles apoyo”, explica un alto funcionario de USAID, mientras recorre una escuela financiada por su gobierno, en la vereda La Pajuila, cercana de El Bagre.

La comunidad acaba de recibir los fondos que estaban destinados a Los Aguacates, y ahora adelanta un proyecto de cultivo de caucho. Con iniciativas como ésta, los funcionarios de Acción Social calculan que cerca de cuatro millones de hectáreas se mantienen libres de coca en el país.

Sin embargo, una gran mayoría de estas tierras nunca fue sembrada con coca. “El problema con la política de cero ilícitos —reconoce el representante de USAID entre el calor sofocante y las paredes color verde menta de la nueva escuela en la Pajuila — es que cada vez más estamos buscando desarrollar proyectos en zonas donde el asunto sea más fácil, donde no tengamos que cancelar por descertificación. En últimas, donde no haya coca”.

Una política “no tan justa”

“Hace una semana me mataron otro erradicador”, dice, y pone sobre la mesa en su oficina en Bogotá una pistola artesanal de madera, con una trampa para ratones en la base. El rostro de Victoria Eugenia Restrepo se ensombrece: “Los narcos las amarran a las plantas y cuando llegan los erradicadores manuales, se accionan automáticamente”. Cuando habla de los erradicadores asesinados, o del último informe de Naciones Unidas, que el año pasado indicó un incremento de 27 mil hectáreas de cultivos de coca, pareciera que a Restrepo se le quebraran los ojos.

Pero cuando habla de la política de cero ilícitos, su gesto es diferente. Para ella —que diseñó las reglas del juego, tras el fracaso de la erradicación de cultivos en Putumayo, durante la primera fase de Plan Colombia— la medida es necesaria. También lo es para Aldo Lale-Demoz, director para Colombia de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el delito (Unodoc), conocedor de las políticas de erradicación gradual que fallaron en Perú y Bolivia, y quien sostiene que en Colombia no hay manera de que los campesinos dejen la coca si  “coexiste lo legal con lo ilícito”. Para ellos la lógica es clara: si le das semillas de cacao, y siguen sembrando coca, no van a dejarla.

Pero negarles a veredas enteras la asistencia por cuenta de un par de “cultivadores crónicos”, como los suele llamar Victoria Eugenia Restrepo, ha sido un punto difícil de manejar con las agencias internacionales, especialmente con los europeos. “Si el Gobierno no nos deja trabajar con veredas donde sólo hay un productor de coca, realmente nos impide trabajar en muchas regiones”, sostiene Thierry Dudermel, jefe de cooperación de la delegación en Colombia de la Comisión Europea. Esta tensión ha hecho que, en palabras de un funcionario de Acción Social, los europeos trabajen en Colombia lejos del Gobierno, “y se meten como les parece”.

A los estadounidenses tampoco les termina de hacer gracia, como quedó consagrado a finales del año pasado en un informe presentado al hoy vicepresidente  Joe Biden cuando aún presidía la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Por un lado les choca el no poder entrar a ayudar a familias interesadas en dejar la coca. Y también les preocupa que se esté promoviendo una suerte de presión social interna, para que toda la vereda erradique: “Están poniendo a campesinos contra campesinos, y la comunidad tiene que jugar un papel de fuerza pública que le corresponde realmente a la Policía”, confiesa otro funcionario de USAID.

“Que es una medida a veces poco justa, tengo que reconocer que sí”, dice Restrepo. Para casos en los que los campesinos no pueden acceder porque uno de sus vecinos no erradica, por cualquier razón, o cuando los topógrafos que deben verificar la erradicación no pueden entrar por cuestiones de seguridad, la directora del Programa Presidencial para los Cultivos Ilícitos reconoce que hay que inventar nuevas reglas de juego.

Pero el mapa de ruta que define el norte del desarrollo alternativo en Colombia, que fue creado en 2002, tenía como año de terminación el 2006. Desde entonces, no ha habido correcciones, ni nuevas formulaciones. Hoy, en Planeación Nacional, no hay claridad con respecto a quién responde por este tema. El Espectador, de hecho,  llamó a varias de sus instancias, pero fue enviado de un lado para el otro sin obtener respuesta.

El sabor que queda en la boca, sin embargo, es que allí en las zonas donde pulula la coca, la guerra y el abandono, la política de cero ilícitos deja a los campesinos a su suerte, en manos de los grupos armados.

La política de ‘cero ilícitos’

 

Preocupado por el nivel de dinero invertido durante la primera fase del Plan Colombia en programas como el Plante y los pobres resultados en materia de erradicación de cultivos de coca, el Gobierno Uribe resolvió crear nuevas reglas de juego en el año 2002. A través del Conpes 3218 crearon el programa ‘Familia guardabosques’, así como proyectos productivos de cacao, caucho, palma de aceite y café.

Ahí nació la política de “cero ilícitos’, según la cual ninguna vereda puede recibir ayuda del Gobierno si tiene hoja de coca en su territorio.

La política debía ser revisada en 2006, pero no sucedió.

Vientos de cambio en Estados Unidos

Washington ya no desembolsará dinero para la militarización de la guerra contra las drogas de manera tan fácil. Y por eso, de muchos sectores provienen hoy voces que llaman al fortalecimiento del desarrollo alternativo como estrategia. Esta semana, el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) emitió un informe dirigido a Barack Obama en el que piden al mandatario proseguir con el Plan Colombia, pero presenta tres recomendaciones a su gobierno: eliminar la ayuda militar a unidades del ejército que irrespeten el derecho internacional; eliminar la aspersión aérea y fortalecer el desarrollo alternativo, e invertir en las instituciones sociales y judiciales.

miércoles, 20 de septiembre de 2023

Blog Robinson "¿Cómo modernizar a Colombia?"

 

¿Cómo modernizar a Colombia? En línea: http://bit.ly/1uXhHw3  
Por: James A. Robinson * Especial para El Espectador. 2014 diciembre.

Hoy, cuando escribo estas líneas, he podido observar dos lados de Colombia. Con frecuencia hablo de esa sociedad dual que existe en este país, pero hoy solo una de ellas fue parte de dicha dualidad: la de los campesinos y activistas en Apartadó. La segunda no fue la usual imagen opuesta a la de los campesinos, esa de las élites (tanto la del tuxedo como la del orangután). Esta vez eran jóvenes educados, creativos, nerds, emocionados con sus computadores, en competencia en Cartagena por el diseño de una aplicación (app) para la paz; jóvenes procedentes de ciudades como Manizales, que tienen más en común con jóvenes en los Estados Unidos que con cualquier persona en Apartadó.

¿Cómo es que Colombia se va a modernizar? Bueno, estos jóvenes que vi hoy ya son modernos. Lo que se requiere es que puedan transformar a la sociedad para que sea como ellos. Max Planck, el gran físico alemán, decía que “la ciencia avanza con cada funeral”. Quizá lo mismo sea cierto para las sociedades.

Pero, ¿cómo sería esa transformación posible? Ciertamente no luchando por la tierra o institucionalizando la pobreza en la periferia con la distribución de “40 acres y una mula”.

El Gobierno colombiano está todavía promoviendo la noción de que la solución del problema agrario pasa por la restitución de tierras y la redistribución de baldíos y de tierras mal habidas. De esta manera, crecen las esperanzas de la gente —cuando todos sabemos que esto es en realidad imposible de conseguir— y se aplaza la posibilidad de que la gente tome la decisión de rendirse y hacer algo distinto.

Al mismo tiempo, la redistribución de la tierra no puede ser la forma de resolver los conflictos en Colombia, porque por su naturaleza la reforma agraria es de suma-cero: o la tengo yo y tú no, o al contrario. Nada es más propenso al conflicto.

Colombia será moderna si esos jóvenes nerds superan al campesinado y hacen a la élite tradicional tan innecesaria y anacrónica como llegó a serlo la aristocracia británica.

- Ejemplos de otras partes

Existen muchas sociedades exitosas hoy que resolvieron su problema rural ignorándolo y dejándolo marchitar. Las sociedades alrededor de las plantaciones de azúcar en las islas de Barbados y Mauricio lo hicieron. Las mismas familias blancas tradicionales siguen siendo dueñas de los cañaduzales, pero la gente entendió que su futuro estaba en otra parte; y lo estaba.

Inglaterra hizo lo propio. En el siglo XVIII, Inglaterra experimentó los cercamientos rurales y un gran desplazamiento de gente desde el campo, gente que obtenía su sustento del suelo que pisaba. El libro Paseos rurales, de William Cobbett, y El trabajador del campo, de John y Barbara Hammond, son reveladores.

La gente se mudaba a las ciudades y pueblos y durante ese siglo se vieron significativos incrementos en la concentración de la tierra. ¿Por qué no hubo una acción política hacia una reforma agraria o la redistribución de las tierras? Porque el futuro estaba en otra parte.

Podríamos pensar incluso en que los Estados Unidos nunca resolvieron el problema agrario en el sur, y el sur finalmente comenzó a equipararse con el resto del país cuando la mayoría de los afroamericanos comenzaron a emigrar en los años cuarenta del siglo pasado.

Alguna vez le pregunté a un político de la isla Mauricio ¿por qué, cuando toda la tierra era propiedad de “les grand blancs” (“los grandes blancos”), no hubo nunca una reforma de tierras? Me respondió: “¿qué futuro hay en cortar caña; usted querría que su hijo fuera un cortero de caña?”.

Si uno quiere hoy ver a “los grandes blancos” tiene que ir a las carreras de caballos en Port Louis una tarde de domingo. Como también sucede en Inglaterra en las carreras de Ascot, en donde la aristocracia observa los caballos y casa a sus hijos e hijas entre ellos mismos.

Una vez uno toma la ruta de pelear por la tierra, corre el riesgo de terminar como en Zimbabue, en conflicto y declive económico.

- Contra toda lógica

Esto genera una pregunta importante para la situación en Colombia: ¿Por qué es que incluso quienes fueron brutalmente aterrorizados y desposeídos, como los pobladores de El Salado, quieren retornar y reconstruir sus comunidades, aun cuando su tierra ha sido robada? ¿Por qué ven un futuro en “cortar caña”?

Admiro profundamente su valentía, recursividad y la ayuda que obtienen de organizaciones como la Fundación Semana. Pero cuando visité El Salado vi mucha pobreza, un centro de salud cerrado porque los salarios de los empleados no habían sido pagados y estaban en paro. Las bodegas en donde anteriormente se compraba tabaco, el único producto agrícola comercial, se convirtieron en billares. Hay paz pero no hay empleos y hasta donde pude ver hay pocos prospectos, excepto en la tierra que fue robada y que es ahora usada por los ocupantes de “buena fe” (según la Ley de Víctimas), como Cemento Argos. ¿Qué es lo que atrapa a la gente en situaciones como esta?

Obviamente esto es excelente para las élites colombianas. Después de todo, ¿quién va a cortar los racimos de plátano en Apartadó y a trabajar en el baldío adquirido de forma dudosa en Vichada? Y de pronto esto es parte de la historia de la eterna promesa de la reforma agraria: prometerla hasta el cansancio pero nunca hacerla realidad y así la élite obtiene lo mejor de los dos mundos: nunca en realidad va a sacrificar la tierra, pero se mantiene la fuerza de trabajo en el lugar con la esperanza de que la reforma suceda en algún momento.

Mi madre nació en un barrio trabajador llamado South Bank, a orillas del río Tees, en el norte de Inglaterra, y su único objetivo en la vida era salir de allí para nunca más volver. ¿Cómo lo hizo? Entró a la escuela de gramática en Saltburn. ¿En dónde está esta opción en El Salado?

- Una vía alternativa

La educación es un juego de suma positiva: mi proceso educativo no impide el de los demás y la educación no amenaza los intereses directos de nadie. ¿Por qué entonces no hay una discusión sobre educación en La Habana?

Todo esto se basa en que la gente no sólo tenga acceso a educación, sino que también tenga oportunidades. Esta es, en mi opinión, una discusión mucho más provechosa. Sí, existen toneladas de barreras de entrada y de monopolistas en Colombia, pero dudo que esto sea más difícil de solucionar que el problema de la tierra. No subestimo los problemas de las zonas urbanas en Colombia, que ciertamente no son un paraíso. Sin embargo, la pobreza es menor, los servicios públicos y escuelas son mejores, la política es más progresiva y hay muchas más oportunidades. Esa es la real discusión sobre una Colombia moderna.

Un punto final. Bajo ese modelo, ¿cómo se pacifica el campo? Esto no fue un problema en Barbados, Mauricio o incluso Inglaterra. Creo que, como lo entendió Vicente Castaño, se debe usar a la élite para hacerlo. Castaño dijo: “...en Urabá tenemos cultivos de palma de aceite. Yo mismo he persuadido a empresarios para que inviertan en esos proyectos productivos de largo plazo. La idea es que los ricos inviertan en esos proyectos en diferentes zonas del país. Cuando los ricos lleguen allí, las instituciones del Estado vendrán detrás. Infortunadamente, las instituciones estatales solamente participan en estas aventuras cuando los ricos están metidos. Tenemos que llevarlos a todas las esquinas del país y esa es una de las misiones de nuestros comandantes”.

En algún sentido, esto fue lo que hizo Estados Unidos. Creó inmensos incentivos para que los capitalistas sin escrúpulos construyeran vías férreas e infraestructura y permitieran que las sociedades de frontera funcionaran (solamente harían dinero si la gente iba a esos lugares y eso solamente era posible si había paz y servicios).

Una hipótesis simple sobre el ímpetu de paz en Colombia es que de repente la periferia se ha vuelto un valioso recurso natural y la ruta paramilitar para la pacificación terminó teniendo muchos efectos colaterales. Así es que los intereses económicos quieren la paz, de esa manera pueden hacer dinero, para ello quieren aportes del Estado y tienen la influencia suficiente para que todo ello suceda (a lo Vicente Castaño).

- Élites y paz territorial

¿Hay modelos alternativos? Hay uno, ese del alto comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, cuando habla de la “paz territorial”. En este modelo, aún en desarrollo, habría un rebalance del poder político hacia la periferia y un proceso de movilidad social que obligaría a las instituciones del Estado a funcionar de una mejor forma: logrando que rinda cuentas y que cumpla con la reforma agraria y la provisión de bienes públicos y, finalmente, terminando los conflictos y el vacío de autoridad que ha creado tantos estragos en los últimos 50 años.

Es un muy buen plan, pero ¿es posible implementarlo? No tengo dudas de que la gente se pueda movilizar. Vi a muchas personas llenas de pasión y articuladas en Apartadó. Pero ¿pueden escapar de la sombra del clientelismo y la violencia? Sólo si el Gobierno realmente tiene la capacidad y el deseo de ayudarlos. ¿Y lo tiene?

En la década de 1960, la movilización de campesinos por una reforma agraria con la creación de la ANUC (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos) fue increíblemente exitosa, pero fracasó porque asustó terriblemente a la élite política colombiana y no tuvo una forma efectiva de interactuar con el Estado para hacerlo funcionar de una mejor forma. Colapsó en una orgía de desilusión y de líderes asesinados. ¿Qué es diferente ahora?

Los colombianos deberían enfrentar la realidad que Vicente Castaño conocía cuando hablaba de la Colombia periférica. La lección de la historia de Inglaterra es que si bien el poder de las élites no puede ser negado, estas sí pueden ser domesticadas y sus energías canalizadas en direcciones socialmente útiles. Esto puede crear un tipo de paz territorial diferente, no tan deseable como la que concibe el comisionado Jaramillo, pero posiblemente más realista. Si el Gobierno quiere que este plan sea real, necesita comprender mejor los obstáculos que enfrenta e imaginar una reorientación dramática en la relación entre la Colombia central y la periférica.

¿Es esto justo y razonable? Probablemente no. Pero la historia no es justa. Miremos a Sudáfrica. Han apostado a poder retirar el estatus de los blancos, pero sin tratar de joder a los blancos para seguir la ruta de Zimbabue. Lo están haciendo con educación, acciones afirmativas y redistribución.

*Deseo agradecer a Tulio Róbinson-Ángel por su ayuda en el trabajo de campo en El Salado. También a la Fundación Semana por su hospitalidad durante nuestra visita a El Salado.

lunes, 7 de agosto de 2023

Lo bueno, lo malo y lo feo de The First Slam Dunk. Alegría a medias y con dudas por el futuro de la franquicia.

Recientemente consumí la película animada de The First Slam Dunk. Debo comenzar por agradecerle a la distribuidora Konnichiwafestival (https://instagram.com/konnichiwafestival?igshid=MzRlODBiNWFlZA== ) quien hizo posible la proyección en algunos cines de américa latina, en el caso Colombiano Cinépolis y Cinemark. Ojalá continúen con la labor. De mi parte seguiré apoyando cualquier producto que traigan, y es que anteriormente había quedado asombrado cuando ninguna sala en la gran ciudad de Bogotá reprodujera películas animadas japonesas como Gundam Origins o live actions, basadas en mangas, como las de Samurai X (Producida por Warner Bros).

Tomado: Cuenta de Instagram.

Volviendo a la película, es disfrutable por traer la nostalgia de la serie que animó a tantos a jugar basketball, aunque siento que perdió algo de la esencia de la misma. Espero que sea solo una impresión de mi parte y que los encargados de la marca tengan un plan claro de lo que piensan hacer a futuro con la marca y los personajes.

Lo que el largometraje mantiene de la serie puede resumirse en los valores del compañerismo, la solidaridad, el trabajo en equipo y la templanza. Pero, dejaron de lado el impulso del protagonista de la serie, Hanamichi Sakuragui (de hecho, no es protagonista de la película), quien no tiene condiciones motrices para jugar baloncesto, salvo la altura y resistencia física, y por ello nunca había practicado el baloncesto ni conocía las reglas básicas, hasta que tuvo interés afectivo por la joven Haruko Akagui, una practicante de baloncesto y hermana del capitán del equipo de su Escuela. Esto lo eliminaron de la película y era algo que con dedicarle al menos 10 segundos hubiese sido suficiente.

Como señalé, espero que quienes manejen la marca tengan planes para la misma, pues si esta película convirtió a Ryota Miyagui (base o piloto del equipo) en el protagonista, no hay motivo para no hacer algo parecido con al menos Sakuragui y Rukawa. Si la película ha sido un éxito comercial teniendo como protagonista a Miyagui, lo más probables es que sea mucho mayor volviendo a los otros dos protagonistas. 

 

Lo bueno:

·         Como se mantuvieron fiel a la época del material original.
Los recuerdos de Miyagui estaban en revistas, cartas de jugadores, periódicos y videos grabados con cámara antiguas.
Me fui imposible no recordar que ese fue el mundo con el que yo crecí. Tomando la sección de deportes del período El Impulso de mi ciudad local para leer las estadísticas de de la liga de baseball en Venezuela y de la liga de baloncesto. También rememoré los juegos con un primo que coleccionaba tarjetas de baloncesto y baseball. Un juego en el que hacíamos rondas de estadísticas en las que íbamos eliminando jugadores conforme al bajo rendimiento por categoría de estadística escogida al azar.  

·         El arte de la producción, combinando varias técnicas. Poder disfrutar de escenas fluidas y no cortadas, es increíble. En el animé tocaba usar la imaginación para hacerse una idea de lo que podía estar pasando en las escenas. Lo de acercar, alejar y rotar la imagen, es algo que no lo había visto tan fluido anteriormente.

·         El cuidado a los detalles. Las sombras, las marcas de las zapatillas. Las mecánicas de tiro al aro, no abusar de las físicas (ni siquiera con los mates de Rukawa, pues los hacía desde una distancia cercana al aro). Todo está muy bien cuidado.

·         La “japonesada” de darle el protagonismo a Ryota. No solo por llenar un personaje del que se sabía poco en la serie, sino por el mensaje de impulsar a las personas de baja estatura a practicar el deporte. Y es que, en la NBA, principal liga de baloncesto en el mundo, ya no quedan referentes de estatura baja que tuvieron los 80, 90 y 2000 como Bogues, Avery Johnson, Spud Web, Iverson, Jason Terry, Isaiah Thomas, Nate Robinson, Juan José Barea, “Bobby Jackson” (no fue referente para la mayoría, pero parte de mi estilo de juego está basado en sus movimientos).
Aunque, a pesar de las buenas intenciones esto pudieron haberlo hecho mejor y es algo que señalaré en lo malo.

 

Lo malo.

·         Ojalá sea solo un tema de traducción, que espero poder confirmarlo esta semana volviendo a ver la película en japonés, pero la censura de lo políticamente correcto ya es grosera e incongruente.

El protagonista Sakuragui, como todos los que hemos practicado un deporte colectivo, usa apodos para referirnos a sus compañeros de equipo y rivales (en mi caso hasta bauticé a un compañero como “muelitas”, pero casi todos teníamos apodos: "pata e`loro", “el alien”, "musiú", “Calvin”, “Pelón”, “Mini Yao”, "Robocop", etc.). Al Pívot del equipo, Akagui, el más fornido, alto y moreno lo apodaba “Gorila”, al alero Rukawa lo apodaba “zorro” y a otro compañero del equipo lo apoda “cuatro ojos”. Resulta que en la traducción cambiaron “Gorila” por “Goliat”. De verdad piensan que vamos a creer que ¿un joven de 16 años japonés sabrá quién es un personaje histórico judeo-cristiano? De verdad no se les ocurrió nada mejor a los encargados del doblaje. ¿El material original hizo ese cambio?


Escena del anime original. Tomado de: https://tenor.com/es/view/hanamichi-sakuragi-kaede-rukawa-akagi-gif-20677809

Adicional, la censura políticamente correcta es incongruente, pues el equipo rival cuenta con un pívot fornido, alto, algo jorobado y blanco japonés, y a él si le apodaron “Ogro pelón” sin ningún problema.

Esto fue lo que menos me esperaba de un producto japonés. Es algo tan estúpido y hasta contraproducente. Es algo que castra la curiosidad por conocer de conocer otras culturas. Me recordó el capítulo de South Park en el que Cartman tiene sueños con la señora que es imagen de la harina para hacer Pancakes “Aunt Jemima”. En la versión en inglés él se comunica con ella con mucho aprecio y cariño llamándola Aunt Jemima. En la versión en español lo cambiaron a “la negrita”, lo que no tiene ningún sentido ni permite cuestionarnos para conocer lo que hay detrás de la imagen de la marca.



Cartman y Aunt Jemima. Tomado de: https://www.facebook.com/watch/?v=3191711324222992

·         Sobrecargaron el audio con la brisa de la playa. Entiendo que hay que tratar de sumergir lo más que se pueda al espectador de un producto animado, pero se excedían con ese ruido. Además, que era el mismo ruido en diversos lugares.

·         Repiten escenas que ya conocimos del ánime, por ejemplo: La rivalidad de Ryota y Mitsui. No era necesaria y hace un poco larga la película.

·         Como señalé, la “Japonesada” de hacer a Riota protagonista está bien, pero puede tener el efecto contraproducente en niños más altos a no acostumbrarse a tener los fundamentos básicos de bases o pilotos.

De hecho, esa ha sido una de las más grandes tragedias del baloncesto latinoamericano, y es que cuando entrenadores de categorías infantiles y juveniles ven a un adolescente con más de 1,90 mts lo quieren convertir en pívot sin haber aprendido los fundamentos del resto de posiciones. Lo que genera que, en caso que el proceso de crecimiento se detenga antes de los 2 metros, tengamos jugadores con estaturas de aleros bajos, pero sin los fundamentos de esa posición.

 

Lo feo:

·         No sé si en todos los cines, pero al menos en Cinépolis Calima no había ni un solo afiche de la película para tomarse foto y compartir en redes.

·         Para el primer fin de semana del estreno ya había solo 2 funciones en Cinépolis Calima.

·         La asistencia de la comunidad otaku, al menos a la función a la que yo asistí, fue muy escasa. De hecho, diría que los que estábamos en sala éramos mayores de 35 años en su mayoría.

Es necesario que la comunidad otaku más joven apoye más si es que algún día quieren ver sus producciones favoritas en formato cine en Colombia.

 

Nota: este post y la video reacción a la película va dedicada a tres grandes amigos con los que compartí el gusto por los animes en la adolescencia: Angélica Camacaro, Joaquín Colmenares y Enmanuel Soria. Un abrazo a los tres. Tenemos que hacer alguna reunión virtual para hacer alguna reacción a algún producto como este.

sábado, 1 de julio de 2023

La trieja detrás de la teoría DICS. Porque todos queremos controlar y ser controlados.

La trieja conformada por los abogados y psicólogos Elizabeth Holloway, Olive Byrne y William Marston entre los años 30 y 40 del siglo XX lograron amplios avances para el campo de la ciencia, desde la invención del polígrafo, tan de moda en Colombia en los últimos meses, la teoría o Modelo DISC (usan ambos términos de forma indistinta) y la creación del comic de la Mujer Maravilla.

Tomado de: https://www.lavanguardia.com/peliculas-series/peliculas/el-profesor-marston-y-wonder-women-420622

Recientemente la película que comenta la vida de los tres personajes comenzó a ser difundida en la plataforma de entretenimiento casero por suscripción Netflix bajo el nombre Profesor Marston y la mujer maravilla. Y es una buena oportunidad para detenernos a comentar un poco de ella y relacionarla con una de las recientes entradas a este mismo blog, en donde coqueteé con la idea de algunos productos culturales que promueven las sanas relaciones “heteropatriarcales” (https://rvluis1.blogspot.com/2023/06/inuyasha-una-serie-que-prepara-para.html ).

Comenté en esa entrada anterior, que uno de los símbolos más fuertes de la serie de Inuyasha era la del conjuro con la cual la protagonista Aome Higurashi podía controlar al mitad bestia con la palabra “abajo” sometiéndolo a una caída al suelo, y de como éste llegó a desear que ella usará el conjuro en lugar de otras acciones como indiferencia o desprecio. También confesé en dicho blog, sobre como los hombres que tuviésemos algo de tiempo en relaciones de convivencia heteronormativas (¿heteropatriarcales?) nos sentiríamos identificados.

Pues bien, puede que lo relatado anteriormente tenga explicación desde la teoría DISC desarrollada por la trieja señalada en el primer párrafo del texto.

Según dicha teoría, hay cuatro categorías que guían la emoción y el comportamiento de los seres humanos:

·         Dominación.

·         Influencia.

·         Sumisión.

·         Conformidad.  

Todas las relaciones humanas se descomponen en la interacción entre estas categorías de emoción. Una persona es feliz cuándo se somete a la autoridad que ama, es esencial que una persona se someta voluntariamente, esa es la idea (de la teoría DISC).

Tenemos problemas cuando las personas hacen lo que no quieren, eso es solo conformidad. Quienes se conforman en lugar de someterse son infelices y reprimidas, lo que puede llevar al resentimiento y en situaciones extremas delito, guerra. (diálogo de la película).

Ante la pregunta:

¿Cómo se evita el conformismo?
R = con influencia, atraer a alguien a tu forma de pensar, dominándolo. Que lo que tú quieras sea lo que él quiera. Y te complazca ofrecértelo, y eso es la clave de la vida, el amor, la felicidad.

Las mujeres son mejores para influir que los hombres. (diálogo de la película)

Los autores probaron su teoría al observar los comportamientos en las hermandades universitarias, su propia relación como trieja y conociendo el material y sesiones de sadomasoquismo.

Con esas bases, William, fiel convencido en la necesidad de difundir propaganda psicológica en la población promedio para promover la lucha por los derechos de la mujer, diseñó el personaje de la Mujer Maravilla y logró convencer a un editor, con pasado como director de escuela, de publicarlo.

La publicación no estaría ausente de problemas por críticas sobre contenidos como: azotes, golpes, ataduras, mordazas o material sexual explícito sobre los personajes mujeres. A lo que Marston respondía que “el componente erótico es necesario, ¿de qué otra manera se hará que la sumisión sea placentera?” (diálogo de la película). Es decir, era necesario el incentivo para que los niños y hombres se prepararan para la dominación de las mujeres.

Para cerrar, una de las escenas finales, en las que William Marston, consciente de su pronta muerte por el cáncer que lo aquejaba, organiza un encuentro entre Elizabeth y Olive para que se reconciliaran y volviesen a convivir, le dice a la primera, al ver que no se lograba la reconciliación, “arrodíllate, pidámosle perdón juntos arrodillados” (a Olive), a lo que Olive responde con: “sí, pero con una condición, una cocina nueva con todas las estufas funcionales”. Si nos fijamos nuevamente aplica la teoría DISC con el objetivo de ser felices.

Imagen tomada de la película.

Ojalá este mensaje de ser feliz, aún en una relación “tóxica y/o heteropatriarcal” se infunda en muchos modernos para quienes es mucho más importante una idea gaseosa de "autonomía", "independencia", “dignidad humana” y “derechos”.

Nota: un punto débil en el largometraje es que las demostraciones de dominación de las dos mujeres protagonistas sobre el hombre son mucho menores a las de él sobre ellas.

lunes, 26 de junio de 2023

Síndrome interpretativista III. Porque a veces: “si eso sale mal, después se corrige” … no se previene.

En el mundo de los rankings, estadística y el big data sería interesante conocer cuales son los representantes más influyentes del interpretativismo en Colombia. En lo personal supongo que el abogado, conjuez de la Corte Constitucional y nominado para ser Magistrado de la anterior corporación, Héctor Riveros, estaría entre los primeros.

Nuevamente traigo las reflexiones de dicho autor[i] como ejemplo de lo acomodaticia que resulta el interpretativismo como particular (¿y actualmente hegemónica?) forma de entender el derecho. En esta oportunidad en torno al debate sobre los proyectos de reformas sociales presentadas por el gobierno. Así, el 19 de mayo de 2023, en el programa de Mañanas Blu, en el marco de debatir un artículo de una revista internacional sobre el gobierno del Presidente Petro señaló lo siguiente:

Yo creo que ambos tienen razón, tiene razón la revista. En el sentido que la convicción ideológica de Petro es de izquierda, incluso de izquierda radical, yo prefiero decirle clásica, dura, de la mitad del siglo pasado. Se parece mucho a las economías europeas, que deben ser manejadas por el Estado y que las aerolíneas deberían ser públicas. A The Economist le faltó decir que esa advertencia debe hacérsela a muchos países de Europa en las que el Estado tiene mucha mayor participación en la economía, pero, estoy de acuerdo con Aurelio, en que ha sido un gobierno mucho más moderado que la izquierda clásica. La verdad, Petro no ha propuesto ningún cambio grande en la economía, Petro ha propuesto cambiar 3 o 4 cositas que no van a cambiar estructuralmente nada, cambiar la salud, cambiar, si eso sale mal después se corrige, pero no es un cambio estructural. (En línea: https://www.bluradio.com/mananas-blu/sigue-la-preocupacion-por-el-paradero-de-los-ninos-en-guaviare-mananas-blu-programa-completo-pr30 Al rededor de la 4 hora con 30 minutos de programa)

De lo anterior me quedo con la frase subrayada Si eso sale mal después se corrige, y no puedo hacer nada más que celebrarla, pues en efecto, esa forma sistémica es propia de la modernidad[ii], en el sentido de permitir que sea el sistema político el que responda a las demandas de ajuste y corrección exigidos por la sociedad.

No obstante, es bastante curioso que sea en este caso en particular en el que Riveros toma dicha postura, mientras que en otros casos le niega la posibilidad al sistema político de cumplir con sus funciones, para transferirle dicha responsabilidad a la rama judicial. Por solo citar algunos casos, en el tema del aborto (https://rvluis1.blogspot.com/2022/03/sindrome-interpretativista-el-caso-de.html ) , en la fumigación de glifosato contra los cultivos ilícitos (https://www.bluradio.com/nacion/mananas-blu-con-nestor-morales-programa-completo-24-agosto-de-2020  ) o en el control de las acciones delictivas durante las protestas contra el gobierno Duque (https://www.lasillavacia.com/historias/silla-nacional/justicia-tardia-pero-justicia ).

De hecho, en el último de los casos reseñados hizo mención explícita y por escrito al principio de precaución[iii], el cuál ha sido utilizado por los jueces interpretativistas para obstruir las acciones de la administración pública en diversas políticas, programas y planes con el argumento de proteger los derechos subjetivos individuales (considero por sobre los derechos colectivos).

Así entonces, resulta paradójico que Riveros defienda la aplicación de dicho principio de precaución por parte de las Cortes en fenómenos que afectan negativamente a un número reducido de la población, por ejemplo, en el peor de los casos, la fumigación posiblemente afectaría a 230 mil familias cocaleras (https://www.portafolio.co/economia/coca-principal-sustento-economico-de-mas-de-230-000-familias-campesinas-540779 ) y algunos cientos (quizá miles) de participantes en hechos delictivos durante las protestas, mientras que la reforma a la salud, que según expertos en políticas públicas (ej. @andresvecino ; @mfcruzv) afectaría negativamente a casi la mayoría de los 50 millones de colombianos (salvo aquellos de más altos ingresos que pagan salud prepagada) no se invita a que las Cortes intervengan invocando el principio de precaución.

En definitiva, nuevamente estamos ante un ejemplo de lo acomodaticio e inconsistente del interpretativismo, en algunos casos, los que no vayan con mi moral “no se puede aceptar las acciones del sistema político y la administración y las Cortes deben prevenir”, mientras que en aquellos que vayan con mi moral “aceptemos las acciones y, en caso que vaya mal, le damos la oportunidad al sistema político para que corrija”.  

Como seguidor de teorías institucionalistas y sistémicas para entender el derecho, pero sobre todo como demócrata y republicano, espero que se respete las decisiones tomadas por el Congreso bajo los procedimientos establecidos, y que ojalá la Corte, en su posible revisión a dichos resultados, se concentre en estos aspectos procedimentales y no salga con artilugios en los que estudia el fondo de las medidas. Lamentablemente temo que la segunda opción esté teniendo más acogida, realicé una pequeña encuesta sobre la aplicación del principio de precaución sobre las reformas sociales y obtuve los siguientes resultados:

En línea: https://twitter.com/rvluis1/status/1660271065640173570



[i] De hecho, unas reflexiones de Rivero fueron las que le dieron inicio a esta serie de entradas denominadas “Síndrome interpretativista”. La primera entrada de la serie pueden encontrarla en:  https://rvluis1.blogspot.com/2022/03/sindrome-interpretativista-el-caso-de.html

[ii] Un resumen muy breve de esta teoría de sistemas puede encontrarla en: https://rvluis1.blogspot.com/2023/01/sindrome-interpretativista-ii-el-caso.html

[iii] Creo que en sus reflexiones sobre los dos primeros casos también ha hecho mención al citado principio de precaución en sus intervenciones en radio.

He Man y Los Amos del Universo: Lo bueno y lo menos bueno (sin spoilers).

Gratamente satisfecho por este live action de los héroes ochenteros con los que crecimos muchas personas. Pareciera que la compañía juguet...