Luis Alfredo Rodríguez Valero[1]. Luis Edgardo Madueño Carrero[2].
Aunque pareciese que en el campo intelectual colombiano ha cesado el discurso hegemónico de ridiculizar las comparaciones entre los gobiernos actuales de Colombia y Venezuela, ahora vale la pena detenerse en los contenidos y temáticas a comparar.
Y es que, hasta hace unos 15 años, al menos en los Congresos de la Asociación Colombiana de Ciencia Política, proliferaban las ponencias y disertaciones para comparar los “discursos y estilos políticos de los presidentes Hugo Chávez y Álvaro Uribe Vélez”, en muchos casos llegando a la conclusión de estar ante fenómenos populistas autoritarios similares. No obstante, tanto hace 15 años como hoy, se considera que las comparaciones deben ampliar el rango de temáticas, por lo que se propone realizar una serie de textos breves para realizar comparaciones en al menos 4 temáticas: 1) sobre el sistema político y de partidos; 2) sobre la hegemonía comunicacional; 3) el activismo judicial como puerta al autoritarismo, y, 4) sobre el apartheid a través de procesos electorales esto último siendo muy importante dado la futura consulta popular temas laborales que se avecina en Colombia.
Así, en esta primera entrada revisaremos el sistema político y partidista, con énfasis en el diseño institucional de los Congresos y la conformación partidista del mismo.
1. El sistema político. ¿Fortaleza o debilidad?
Un discurso de confianza, quizá hasta de soberbia, era expresado por los analistas colombianos en el año 2022, señalando que la victoria en la elección presidencial de Gustavo Petro no devendría en un autoritarismo como el de Venezuela dado la “fortaleza institucional” de Colombia y la “debilidad institucional” de Venezuela en 1998. Señalaban como ejemplo, entre otros elementos: la existencia de fuerzas armadas no partidistas, un Congreso bicameral simétrico con pluralismo de partidos, la independencia judicial, en especial expresada por la Corte Constitucional, los órganos autónomos según la Constitución (Banca central, órganos electorales, Contraloría, Procuraduría, Fiscalía, etc.), y hasta cierto punto la tecnocracia que hacía presencia en ciertas entidades y que tenía la decisión final en la implementación de políticas públicas en esquemas flexibles (Rodríguez Valero 2024 B).
Aunque sería útil la comparación de cada uno de estos elementos, por temas de espacio y tiempo, por ahora solo nos detendremos en el sistema político, revisando el diseño institucional del Congreso y los partidos que conforman el actual Congreso Colombiano y el Congreso Venezolano en 1998 (legislativo que se mantuvo pasivo ante reformas que condujeron al autoritarismo, en especial la Constitucional).
Así entonces, sobre el diseño institucional, un congreso bicameral simétrico (dos cámaras con origen electoral similar que comparte las mismas funciones) como el de Colombia, no parece ser nada novedoso o muestra de una “fortaleza institucional única colombiana”, en realidad ha sido la tendencia histórica en la región latinoamericana, siendo el caso de Venezuela 1998 también un Congreso bicameral simétrico, en el que ambas cámaras comparten la mayoría de las funciones y deben participar en la aprobación de las leyes. Y si bien, este tipo de diseño obliga a mayores negociaciones y consensos, por sí solo no es un obstáculo insuperable para el establecimiento de un régimen autoritario.
Ahora bien, para algunos expertos en el legislativo colombiano como Pachón (2024), una particularidad colombiana es la existencia de Comisiones Constitucionales temáticas que serían un ejemplo de racionalización del trabajo y un obstáculo a proyectos autoritarios, toda vez que le dificulta a los éstos la aprobación de leyes a través de comisiones o plenarias en donde cuenten con mayorías para la aprobación de sus proyectos. Puede que esta si sea una diferencia significativa con la Venezuela de 1998, donde las comisiones no eran constitucionales sino de rango legal y donde llegó a haber un alto número de comisiones. No obstante, aún este diseño por sí solo no es un obstáculo para proyectos autoritarios cuando la distribución de fuerzas en el parlamento o el tipo de partidos puede ceder ante los llamados autoritarios.
Conforme a lo anterior, un buen primer indicador, no exento de críticas, es el número efectivo de partidos según curules NEP, un cálculo usado en Cs. Política para facilitar la distinción entre los partidos con incidencia y poder de decisión en el legislativo (aunque todo esto es relativo y depende de diversos contextos). Así entonces, el NEP para Senado y Cámara de Representantes en Venezuela 1998 fue de 4.8 y 6.2 respectivamente, mientras que en Colombia 2022 es de 8.2 y 10.5. En este sentido, una conclusión posible es que en la Venezuela de 1998 era menores el número de partidos que podrían ofrecerse al proyecto autoritario para apoyar sus medidas. Claro, desde la otra orilla, también podría decirse que la mayor proliferación de alternativas partidistas eleva los costos para que el proyecto autoritario logre coaliciones mínimas para aprobar las iniciativas.
Número efectivo de Partidos por curules en el legislativo.
Cálculo propio basado en resultados electorales.
En todo caso, otra variable significativa para esta comparación es el tipo de partidos políticos y el nivel de estructuración de los mismos. Así entonces, en cuanto a los tipos de partidos en la Venezuela de 1998, a pesar de los cambios que venían operándose desde los 90`, la mayoría de los partidos, y en especial los mayoritarios (AD, COPEI) funcionaban como partidos de masas, altamente estructurados en los que políticos profesionales dirigían y coordinaban desde la burocracia del partido (centralismo democrático) las actuaciones, nominaciones y acción legislativa de sus miembros, teniendo cierto grado de cohesión ideológica y programática. Contrario a esto, los partidos colombianos, históricamente y hasta hoy, son partidos de notables, en los que caciques locales controlan un caudal de votos, usualmente mediante clientelismo, por lo cual tienen poca afinidad hacia banderas programáticas o ideológicas de partidos, y menos aún lealtad hacia las direcciones centrales o liderazgos nacionales de los partidos. Una buena comparación entre los partidos de ambos países está en Martz (1992).
Así entonces, la afirmación de “fortaleza institucional” parece haber sido más objeto de una pedantería de la intelectualidad colombiana que de un análisis detallado de la realidad. Claro, se podrá insistir que una muestra de la fortaleza institucional es que a la fecha el gobierno Petro no ha podido aprobar la mayoría de las reformas sociales (hasta ahora una de tres posibles) sin embargo, esto parece ser más el producto de la ausencia de iniciativa del impulso del proyecto autoritario por parte del gobierno que de una fortaleza de la institucionalidad colombiana, algo que al parecer no seguirá siendo así este 2025 y el próximo 2026 y a lo cual será muy difícil de oponerse en un Estado del Ejecutivo o Administrativo en términos de Schmitt, como ha reflexionado Rodríguez Valero (2024). De hecho, la última votación en el legislativo que negó la votación de la consulta popular, apenas se logró con un diferencia de dos votos, algo no muy difícil de cambiar para un ejecutivo con mayor iniciativa.
Bibliografía.
Martz J. D. (1992) Party Elites and leadership in Colombia and Venezuela. En Journal of latin American studies, vol. 24, No. 1, pp. 87-121-
Pachón, M. (2024) Mónica Pachón - El coraje del Congreso colombiano y la tentación Bukele. Entrevista para Atemporal https://www.youtube.com/watch?v=yK6cqNkeWTQ&t=3786s
Ramos Jiménez, A. (2001) Los partidos políticos latinoamericanos. Un estudio comparativo. Centro de Investigación de Política Comparada de la Universidad de los Andes CIPCOM-ULA.
Rodríguez Valero, L. A. (2024 A) Una lectura a la actual situación política en Colombia desde el texto "Legalidad y legitimidad" de Carl Schmitt (Parte I). Sobre la fortaleza institucional. https://rvluis1.blogspot.com/2024/01/una-lectura-la-actual-situacion.html
Rodríguez Valero, L. A. (2024 B) Síndrome interpretativista V. “Sigamos todos la cuerda”. A propósito de la respuesta del Ministerio de Salud al Auto 007-25 de la Corte Constitucional https://rvluis1.blogspot.com/2025/02/sindrome-interpretativista-v-sigamos.html
[1] Estudiante de Doctorado en Derecho. Magister en Ciencia Política. Politólogo y Abogado. Docente e investigador de la CUN-Colombia. @rvluis1
[2] Magister en Ciencias Políticas. Politólogo. Diplomado en Estudios Avanzados en Teoría de la Democracia por la Universidad Autónoma de Madrid. Profesor investigador del Centro de Investigaciones en Política Comparada de la Universidad de los Andes-Venezuela CIPCOM-ULA.
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