miércoles, 18 de junio de 2025

Comparaciones odiosas, pero necesarias parte 2. Quedar en las manos los jueces.

Luis Alfredo Rodríguez Valero[1]. Alejandra Martínez Cánchica[2]. 


En la entrada anterior de esta serie de artículos señalamos la importancia de la comparación entre el caso actual colombiano y el venezolano de finales de los 90 ante amenazas al orden republicano y democrático.


Así, y ante la avanzada de la amenaza del gobierno sobre llevar adelante la Consulta Popular sobre las reformas laboral y a la salud a través de Decreto, a pesar de la decisión negativa del Senado de República, se escucha en la opinión pública que “quedamos en manos de los jueces”, generando en la mayoría de analistas e “informados” confianza en una decisión que detuviese la consulta sin el cumplimiento de los requisitos procedimentales y republicanos del legislativo. 


Ahora bien, nuevamente el caso venezolano puede ser ilustrativo de cómo dicha confianza puede ser desmedida y no muy prudente. Y para mostrar esto, se revisará el proceso de destrucción republicano en Venezuela a través de los textos del abogado administrativista Allan Brewer Carías (1999, 2001 y 2021) quien ha hecho un seguimiento pormenorizado del caso y fue uno de los protagonistas de primera mano.


Señala Brewer Carías que buena parte de la responsabilidad en el quiebre de la república fue consecuencia de la inacción del legislativo por un lado (inacción que puede estar asociado a la confianza en el activismo judicial), pero sobre todo a las ambigüedades de la Corte Suprema de Justicia respondiendo varios recursos de interpretación relacionados con la propuesta de realizar una consulta para convocar una Asamblea Nacional Constituyente. Una propuesta que había sido presentada por el candidato Chávez durante la campaña presidencial victoriosa de 1998.


Así, uno de dichos recursos solicitaba aclarar aspectos sobre una lectura de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política a la luz del artículo 4 de la Constitución Política, toda vez que existía un debate jurídico en torno al poder soberano y los límites constitucionales de ese. En ese sentido, las dos preguntas a responder eran: 


  1. ¿Se puede convocar referendum consultivo sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC)? 

  2. ¿Se podía hacer dicha convocatoria sin antes reformar la Constitución Política vigente de 1961 que no contemplaba la figura de la ANC? 


Antes de ver la respuesta, vale destacar que el grado de confianza en la rama judicial y su activismo era bastante significativo, expresado en palabras de los accionantes en los siguientes términos: 


“por esto recurrimos a la Corte en el entendido de que todos los participantes aceptarán como regla de juego su veredicto inapelable. Lo hacemos antes de que los acontecimientos se precipiten y ya no sean administrables, Si la Corte interpreta que la vía sugerida por el Presidente es constitucional y legítima, quienes suscribimos el presente documento seremos sus más decididos propiciadores" (Sentencia 19-01-1999). 


Ahora bien, pasando finalmente al fallo de la sentencia, este no respondió lo solicitado pues solo se limitó especificar el alcance de la ley orgánica del sufragio, señalando que si puede ser usado para “cualquier decisión de especial trascendencia nacional distinto a los expresamente excluidos por la propia Ley”. Dejó así de lado el responder a la segunda pregunta. 


Por lo anterior, esta decisión ambigua fue recogida por medios de comunicación para difundir que el poder judicial estaba de acuerdo con la convocatoria a una ANC y para que el gobierno de Hugo Chávez, recién posesionado en el mes de febrero de 1999 emitiese un decreto convocando a un referendo decisorio (ya ni siquiera consultivo) que le otorgara poderes sobre una figura que ni siquiera existía en la Constitución de 1991, como lo era la ANC. En la parte motiva del decreto utilizó las sentencias interpretativas de la CSJ.


Como puede observarse, una confianza desmedida en el poder judicial, acompañado de la inacción del legislativo y un gobierno con planes autoritarios cohesionados logró dar un golpe constitucional de forma rápida y sin reacción. 


Obviamente, y al igual que se advirtió en la primera parte de esta serie de artículos, habrá expertos que señalan que las consultas que se están promoviendo en Colombia, una reforma laboral y a la salud, no tienen la dimensión de la que se dió en Venezuela, una asamblea constituyente, además de señalar nuevamente el argumento de la fortaleza institucional. 


En este sentido, si bien es cierto que los efectos inmediatos de las consultas serían diferentes, el efecto a largo plazo podría seguir siendo el mismo, es decir, que sentencias ambiguas o a destiempo del tribunal constitucional abran la puerta al avance autoritario. Y ni qué decir, del argumento de la fortaleza institucional, confiar ciegamente en un tribunal constitucional de elección política no tiene mucho sentido, algo en lo que nuevamente, era bastante semejante el esquema colombiano (salvo en la postulación y las mayorías especiales solicitadas), toda vez que los magistrados en el caso de Venezuela eran postulados y seleccionados por ambas Cámaras del Congreso.


Vale la pena recordar que la Corte Constitucional ha comenzado a experimentar algunas discrepancias en la toma de sus decisiones, abandonando la tradición de consensos y mayorías absolutas, además de tomarse largos períodos de tiempo para resolver demandas de constitucionalidad controversiales como la de la Reforma Pensional. 


Bibliografía.


Brewer-Carías, A. R (1998) Poder constituyente originario y asamblea nacional constituyente. Comentarios sobre la interpretación jurisprudencial relativa a la naturaleza, la misión y los límites de la Asamblea Nacional Constituyente. Editorial Jurídica Venezolana. 

Brewer-Carías, A. R (2001) Golpe de Estado y proceso constituyente en Venezuela. Editorial: Universidad Nacional Autónoma de México. 


Brewer-Carías, A. R (2021) Golpe de estado constituyente y fraude constitucional. Lecciones de la experiencia venezolana en la asamblea constituyente de 1999. Editorial jurídica venezolana y Ediciones Olejnik. 


[1] Estudiante de Doctorado en Derecho. Magister en Ciencia Política. Politólogo y Abogado. Docente e investigador de la CUN-Colombia. @rvluis1

[2] Magister en Historia. Historiadora. Docente e investigadora de la Universidad Francisco Marroquín-Guatemala.  

Comparaciones odiosas, pero necesarias parte 1. Del Sistema político y de partidos en Colombia 2022 y Venezuela 1998.

Luis Alfredo Rodríguez Valero[1]. Luis Edgardo Madueño Carrero[2].

Aunque pareciese que en el campo intelectual colombiano ha cesado el discurso hegemónico de ridiculizar las comparaciones entre los gobiernos actuales de Colombia y Venezuela, ahora vale la pena detenerse en los contenidos y temáticas a comparar.

Y es que, hasta hace unos 15 años, al menos en los Congresos de la Asociación Colombiana de Ciencia Política, proliferaban las ponencias y disertaciones para comparar los “discursos y estilos políticos de los presidentes Hugo Chávez y Álvaro Uribe Vélez”, en muchos casos llegando a la conclusión de estar ante fenómenos populistas autoritarios similares. No obstante, tanto hace 15 años como hoy, se considera que las comparaciones deben ampliar el rango de temáticas, por lo que se propone realizar una serie de textos breves para realizar comparaciones en al menos 4 temáticas: 1) sobre el sistema político y de partidos; 2) sobre la hegemonía comunicacional; 3) el activismo judicial como puerta al autoritarismo, y, 4) sobre el apartheid a través de procesos electorales esto último siendo muy importante dado la futura consulta popular temas laborales que se avecina en Colombia.

Así, en esta primera entrada revisaremos el sistema político y partidista, con énfasis en el diseño institucional de los Congresos y la conformación partidista del mismo.

1. El sistema político. ¿Fortaleza o debilidad?

Un discurso de confianza, quizá hasta de soberbia, era expresado por los analistas colombianos en el año 2022, señalando que la victoria en la elección presidencial de Gustavo Petro no devendría en un autoritarismo como el de Venezuela dado la “fortaleza institucional” de Colombia y la “debilidad institucional” de Venezuela en 1998. Señalaban como ejemplo, entre otros elementos: la existencia de fuerzas armadas no partidistas, un Congreso bicameral simétrico con pluralismo de partidos, la independencia judicial, en especial expresada por la Corte Constitucional, los órganos autónomos según la Constitución (Banca central, órganos electorales, Contraloría, Procuraduría, Fiscalía, etc.), y hasta cierto punto la tecnocracia que hacía presencia en ciertas entidades y que tenía la decisión final en la implementación de políticas públicas en esquemas flexibles (Rodríguez Valero 2024 B).

Aunque sería útil la comparación de cada uno de estos elementos, por temas de espacio y tiempo, por ahora solo nos detendremos en el sistema político, revisando el diseño institucional del Congreso y los partidos que conforman el actual Congreso Colombiano y el Congreso Venezolano en 1998 (legislativo que se mantuvo pasivo ante reformas que condujeron al autoritarismo, en especial la Constitucional).

Así entonces, sobre el diseño institucional, un congreso bicameral simétrico (dos cámaras con origen electoral similar que comparte las mismas funciones) como el de Colombia, no parece ser nada novedoso o muestra de una “fortaleza institucional única colombiana”, en realidad ha sido la tendencia histórica en la región latinoamericana, siendo el caso de Venezuela 1998 también un Congreso bicameral simétrico, en el que ambas cámaras comparten la mayoría de las funciones y deben participar en la aprobación de las leyes. Y si bien, este tipo de diseño obliga a mayores negociaciones y consensos, por sí solo no es un obstáculo insuperable para el establecimiento de un régimen autoritario.

Ahora bien, para algunos expertos en el legislativo colombiano como Pachón (2024), una particularidad colombiana es la existencia de Comisiones Constitucionales temáticas que serían un ejemplo de racionalización del trabajo y un obstáculo a proyectos autoritarios, toda vez que le dificulta a los éstos la aprobación de leyes a través de comisiones o plenarias en donde cuenten con mayorías para la aprobación de sus proyectos. Puede que esta si sea una diferencia significativa con la Venezuela de 1998, donde las comisiones no eran constitucionales sino de rango legal y donde llegó a haber un alto número de comisiones. No obstante, aún este diseño por sí solo no es un obstáculo para proyectos autoritarios cuando la distribución de fuerzas en el parlamento o el tipo de partidos puede ceder ante los llamados autoritarios.

Conforme a lo anterior, un buen primer indicador, no exento de críticas, es el número efectivo de partidos según curules NEP, un cálculo usado en Cs. Política para facilitar la distinción entre los partidos con incidencia y poder de decisión en el legislativo (aunque todo esto es relativo y depende de diversos contextos). Así entonces, el NEP para Senado y Cámara de Representantes en Venezuela 1998 fue de 4.8 y 6.2 respectivamente, mientras que en Colombia 2022 es de 8.2 y 10.5. En este sentido, una conclusión posible es que en la Venezuela de 1998 era menores el número de partidos que podrían ofrecerse al proyecto autoritario para apoyar sus medidas. Claro, desde la otra orilla, también podría decirse que la mayor proliferación de alternativas partidistas eleva los costos para que el proyecto autoritario logre coaliciones mínimas para aprobar las iniciativas.

Número efectivo de Partidos por curules en el legislativo.

Cámara

Venezuela 1998

Colombia 2022

Senado

4.8

8.2

Cámara

6.2

10.5

Cálculo propio basado en resultados electorales.

En todo caso, otra variable significativa para esta comparación es el tipo de partidos políticos y el nivel de estructuración de los mismos. Así entonces, en cuanto a los tipos de partidos en la Venezuela de 1998, a pesar de los cambios que venían operándose desde los 90`, la mayoría de los partidos, y en especial los mayoritarios (AD, COPEI) funcionaban como partidos de masas, altamente estructurados en los que políticos profesionales dirigían y coordinaban desde la burocracia del partido (centralismo democrático) las actuaciones, nominaciones y acción legislativa de sus miembros, teniendo cierto grado de cohesión ideológica y programática. Contrario a esto, los partidos colombianos, históricamente y hasta hoy, son partidos de notables, en los que caciques locales controlan un caudal de votos, usualmente mediante clientelismo, por lo cual tienen poca afinidad hacia banderas programáticas o ideológicas de partidos, y menos aún lealtad hacia las direcciones centrales o liderazgos nacionales de los partidos. Una buena comparación entre los partidos de ambos países está en Martz (1992).

Así entonces, la afirmación de “fortaleza institucional” parece haber sido más objeto de una pedantería de la intelectualidad colombiana que de un análisis detallado de la realidad. Claro, se podrá insistir que una muestra de la fortaleza institucional es que a la fecha el gobierno Petro no ha podido aprobar la mayoría de las reformas sociales (hasta ahora una de tres posibles) sin embargo, esto parece ser más el producto de la ausencia de iniciativa del impulso del proyecto autoritario por parte del gobierno que de una fortaleza de la institucionalidad colombiana, algo que al parecer no seguirá siendo así este 2025 y el próximo 2026 y a lo cual será muy difícil de oponerse en un Estado del Ejecutivo o Administrativo en términos de Schmitt, como ha reflexionado Rodríguez Valero (2024). De hecho, la última votación en el legislativo que negó la votación de la consulta popular, apenas se logró con un diferencia de dos votos, algo no muy difícil de cambiar para un ejecutivo con mayor iniciativa.

 

Bibliografía.

Martz J. D. (1992) Party Elites and leadership in Colombia and Venezuela. En Journal of latin American studies, vol. 24, No. 1, pp. 87-121-

Pachón, M. (2024) Mónica Pachón - El coraje del Congreso colombiano y la tentación Bukele. Entrevista para Atemporal https://www.youtube.com/watch?v=yK6cqNkeWTQ&t=3786s

Ramos Jiménez, A. (2001) Los partidos políticos latinoamericanos. Un estudio comparativo. Centro de Investigación de Política Comparada de la Universidad de los Andes CIPCOM-ULA.

Rodríguez Valero, L. A. (2024 A) Una lectura a la actual situación política en Colombia desde el texto "Legalidad y legitimidad" de Carl Schmitt (Parte I). Sobre la fortaleza institucional. https://rvluis1.blogspot.com/2024/01/una-lectura-la-actual-situacion.html  

Rodríguez Valero, L. A. (2024 B) Síndrome interpretativista V. “Sigamos todos la cuerda”. A propósito de la respuesta del Ministerio de Salud al Auto 007-25 de la Corte Constitucional https://rvluis1.blogspot.com/2025/02/sindrome-interpretativista-v-sigamos.html



[1] Estudiante de Doctorado en Derecho. Magister en Ciencia Política. Politólogo y Abogado. Docente e investigador de la CUN-Colombia. @rvluis1

[2] Magister en Ciencias Políticas. Politólogo. Diplomado en Estudios Avanzados en Teoría de la Democracia por la Universidad Autónoma de Madrid. Profesor investigador del Centro de Investigaciones en Política Comparada de la Universidad de los Andes-Venezuela CIPCOM-ULA.

martes, 3 de junio de 2025

Wollstonecraft y Beauvoir on live! A propósito de la serie 1883.

La mujer norteamericana se había hallado al principio más emancipada que la europea. Al comienzo del siglo XIX las mujeres tuvieron que participar en el duro trabajo de pionero emprendido por los hombres; lucharon a su lado; eran mucho menos numerosas que ellos, y este hecho determinó que alcanzasen un valor muy elevado (Beauvoir 1949, p. 49).

1883 es una serie televisiva, precuela de otra más famosa y galardonada llamada Yellowstone. Nos lleva a acompañar el viaje, así como las tribulaciones emocionales y físicas de colonos migrantes europeos en su travesía desde Texas hasta Oregón, liderados por dos veteranos del bando de la Unión de la guerra civil estadounidense y acompañados por la familia Dutton, compuesta por James: un veterano del bando Confederado con una lesión permanente en la mano (que no lo discapacita de ninguna manera), su esposa Margaret (una mujer que tuvo que sostener sola a su hija mientras James cumplía una condena luego de la guerra) y sus dos hijos: la joven de 17 años Elsa y el pequeño John.

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La serie presenta unas profundas reflexiones filosóficas sobre el concepto de la libertad desde diversas percepciones, la de los migrantes y sus miedos a prácticamente todo, hasta a nadar (algo que tenían prohibido bajo el yugo de semi servidumbre en Europa); de las mujeres ante los estereotipos, las restricciones sociales y los peligros del viaje; de Thomas el veterano de la Unión, afrodescendiente y ex esclavo; y, del mismo James Dutton por los riesgos a los que estaba sometiendo a su familia sin tener del todo un plan seguro, salvo arribar a Oregón.

"Freedom. To most, it is an idea. An abstract thought that pertains to control. That’s not freedom. That’s independence." — Elsa Dutton

Otro gran aporte son los poemas de la joven Dutton para describir el entorno, sus emociones y sentimientos, las relaciones y los cambios por los que estaba atravesando, y para dejarnos grandes preguntas sobre el significado de la vida. Uno de mis favoritos es:

“I had abandoned every memory of Tennessee as if I was born on this journey. But I wasn’t. We were leaving a place, and seeking another. And the journey was a necessary, miserable road between the two. Somehow I felt immune to the dangers of this place. As if the land and I had struck a deal. I could pass on heart so long as I loved it. And I did. I loved everything about it."

También vale la pena destacar, el tratamiento de temas que todo historiador encontrará apasionantes y retadores, por solo mencionar dos: 1) advertir sobre los enormes cambios sociales que traería la invención del alambre de púas al mundo, y, 2) la importancia de contar con un cocinero o cocinera en el equipo de viaje, pues era indispensable aprovechar y conservar al máximo los escasos recursos disponibles. 

Y aunque cada uno de esos temas merece unas reflexiones, por ahora nos detendremos solo en el valioso mensaje que el creador Taylor Sheridan compartió a través de los personajes mujeres de la serie, y en especial de la Joven Dutton, pues como decimos en el título de esta entrada, es un reflejo de las ideas de las feministas Marry Wollstonecraft y Simone de Beauvoir.



En el caso de la primera, nos referimos a las ideas de su texto Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792) dirigido al constituyentista y diplomático francés Charles Maurice de Talleyrand para refutar las ideas de los pedagogos sobre la forma en la que debía educarse a la mujer (con énfasis especial en el arquetipo femenino representado por “Sofía” en el “Emilio” de Rousseau). Así, mientras para la mayoría de dichos pedagogos la educación de las mujeres debía concentrase en formarlas en la debilidad y la seducción para agradar y consolar a los hombres, esta pionera feminista convocaba a una educación similar entre hombres y mujeres, que comenzase por fortalecer el cuerpo en lugar de debilitarlo, por acercarlas a la realidad del mundo exterior y a la literatura, como camino para tener a un ser verdaderamente virtuoso y no a un ser lleno de caprichos y lamentos.

Esto se puede ver en la forma en que James Dutton educó a su hija, pues además de tener desarrollado la lectura y la escritura, dominar la música y el canto, es una muy buena jinete y sabe manejar las armas de fuego. Algo que fue necesario de forma constante en el viaje ante la escasez de vaqueros para guiar el ganado salvaje que domaron y que sería el sustento durante las partes más fuertes del trayecto durante el invierno.

Iguales virtudes se observan, aunque en menor proporción en la esposa de James, Margaret, quien domina los quehaceres del hogar, pero también tiene la fortaleza física para colaborar ocasionalmente con la guía del ganado y maneja con mediana solidez un rifle con mira modificada que tiene el esposo. 

Para concluir, y como lo señalábamos en la cita con la que comienza el blog, el reconocimiento a las mujeres pioneras de los Estados Unidos también fue suscrito por la feminista Simone de Beauvoir en su texto el segundo sexo (1949), en él recuerda como éstas tuvieron que luchar hombro con hombro junto a los hombres ante los diversos riesgos y peligros que significaban estas travesías y que refleja bien las serie, desde los peligros de cruzar un río crecido, las inclemencia del clima, los ataques de la fauna y el riesgo de ser víctimas de bandoleros.

Con esto último, solo me queda invitarlos a disfrutar de dicha serie y tomar las recomendaciones en el cuidado y crianza de sus hijas, algo que lamentablemente reconocidas feministas colombianas tienden a menospreciar, como lo hiciese Florence Thomas cuando en una de sus columnas de hace ya una década llamó a “olvidarse” de la Familia Ingalls (tambien conocida como La Casa de la Pradera), otro gran clásico ambientado en la misma época de 1883 y que hace un llamado por la construcción de hombres y mujeres virtuosos bajo arquetipo de Wollstonecraft.

https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/la-familia-ingalls-asi-lucen-hoy-sus-protagonistas-a-40-anos-del-estreno-de-la-exitosa-serie-nid10082023/

Nota: aunque sin ser una actuación que merezca algún premio, hay que reconocer la entrega que puso Tim McGraw (apenas en el 3er capítulo fue que me di cuenta que era él). Se nota la química con su esposa Faith Hill en el papel de Margaret, y la relación con la actriz que hace el papel de su hija, también es muy empático, es como si estuviese con alguna de sus 3 hijas de la vida real. Aunque lamentablemente su actuación, sobre todo a nivel dramático, decayó mucho en los últimos capítulos, cuando debía haber sido mucho más expresivo. 


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