lunes, 17 de febrero de 2025

Emilia Pérez. Lo bueno, lo malo y lo feo.

El día de ayer disfruté de la película Emilia Pérez, y al igual que me ha pasado con otras películas en los últimos años, a pesar de la inmensidad de críticas que ha recibido, no me pareció un mal producto, aunque tampoco me atrevería a decir que debería recibir tantas nominaciones y premios.

Dicho lo anterior, no siento que haya perdido el dinero, y por tanto voy de una vez con lo bueno, lo malo y lo feo.

 

Lo bueno.

1.      Aunque quizá sea porque soy conformista, soy un tipo de persona de las que, con una sola escena que logre tocar lo más profundo de mis fibras, me siento satisfecho. Y esto fue algo que logró Emilia Pérez con la escena de la protagonista con su hija mientras ésta última le canta “hueles como mi papá”.

Me recordó mucho otras películas que recibieron muchas críticas, y que, sin embargo, por escenas puntuales, muy sensibles, les tengo en un lugar privilegiado de mis recuerdos, por ejemplo, la escena de Batman vs Superman en la que el primero le dice la segundo: “Tu no eres valiente, solo los hombres (el género humano) son valientes” o en Rambo: First Blood cuando en medio de la desesperación grita “En Vietnam manejaba equipos de miles de millones de dólares, acá no encuentro empleo ni aparcando autos”.

2.       Las escenas de Zoe Saldaña demostrando, hasta las últimas escenas, el miedo por haber colaborado con un narco. Desde la escena de la cena en la que le dice: “me vas a matar para cortar el último cabo suelto”, o, ya casi al final de la película cuando increpa a una beneficiaria de la fundación y amante de Emilia Pérez preguntándole “¿qué te contó de mí?”, dado el peligro que significa que muchas personas sepan que ella colaboró con un narco.

3.       La ingeniosa propuesta de usar dinero para comprar a condenados por la justicia como intercambio por información de personas desaparecidas.

4.       La brevísima, aunque profunda, escena del pandillero que entra a colaborar con la fundación para la identificación de personas desaparecidas.

 

Lo malo.

1.       La actuación de Selena Gómez, es imposible no reconocerlo.
En un futuro cercano sabremos si el personaje fue ofrecido a otros actores y Gómez fue la última opción.
Nota aparte: Gómez es el ejemplo de como en apenas 3 generaciones se puede perder los vínculos con la cultura de origen.

2.       Con un gran paréntesis: la selección del elenco que no representa a México.
Y el paréntesis se debe a que no sé hasta que punto esto sea un fallo de la película o un sesgo del mismo gremio de artistas mexicano que no quiere verse involucrado en proyectos estadounidense que estén relacionados con el narco o con roles antagónicos.

Se vio desde las películas de El Mariachi de Antonio Banderas, donde los antagonistas, jefes del narco eran: un actor portugués en la primera parte, y un actor Estadounidense en la segunda parte. O hasta en la más reciente Rambo: La Última Misión, donde los traficantes de personas antagonistas fueron protagonizados por dos actores españoles.

La razón para la selección de estos actores, al igual que con la selección de Selena Gómez, solo se sabrá en un futuro cuándo se filtre qué otras opciones hubo en el casting.

3.       Aunque el dilema principal de Pérez es dramático, no lograron expresarlo bien. Pérez tiene derechos por sus hijos, pero no puede reclamarlo abiertamente, pues pondría en peligro a todos. Lamentablemente ese drama no fue bien tratado y se saldó con la escena pelea de jóvenes de “me cortó la lana”.

 

Lo malo.

1.       El poco esfuerzo por incluir un mínimo de humor en el tono de la película, que hiciese sentir empatía con alguno de los protagonistas.

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