domingo, 6 de julio de 2025

5.º puesto agridulce: Colombia en la FIBA Women AmeriCup 2025

La Selección Colombia femenina de baloncesto vuelve a repetir el 5.º puesto en el torneo, por cuarta vez consecutiva. Cabe destacar que, a diferencia de los torneos de la FIFA —donde, tras quedar eliminados en octavos o cuartos de final, los puestos del 5.º al 16.º se asignan según puntos y goles—, en FIBA cada posición debe ganarse en la cancha, es decir, nuestra selección, luego de perder en cuartos de final contra Canadá, tuvo que disputar dos partidos más para obtener ese quinto lugar, enfrentando a otras selecciones también eliminadas en cuartos. En ese sentido, se trata de un logro legítimo y meritorio, conseguido en la cancha y con mucho esfuerzo.

Sin embargo, el resultado deja un sabor agridulce, ya que había una posibilidad real de mejorar la posición, al menos alcanzando el 4.º lugar. El cruce contra Canadá en cuartos fue producto de una ajustada derrota en fase de grupos ante Puerto Rico, por apenas una canasta, luego de que las boricuas lograran una racha de 17 puntos sin respuesta. De haber ganado ese partido, el rival en cuartos habría sido Argentina, un equipo al que había una alta probabilidad de vencer.

Aun así, en este espacio sostuvimos que Colombia podía competirle a Canadá, y es justo reconocer que el entrenador Cuenca planteó muy bien el partido. Intentó replicar lo que le permitió a Brasil vencer a las canadienses en fase de grupos: explotar al máximo el juego interior con Dantas y Cardoso, quienes jugaron 37 de los 40 minutos posibles. Ejecutaron un juego de poste alto–poste bajo brillante, con muy pocos errores. Incluso, en los dos primeros cuartos, Brasil aplicó transiciones rápidas a pesar del físico de sus pívots.

Brasil también impuso un juego muy físico desde el inicio. Enviaron un mensaje claro: entrar a la pintura tendría consecuencias. De hecho, la pívot canadiense debió jugar con atención nasal tras una hemorragia en el primer cuarto. En el rebote —tanto ofensivo como defensivo— todo el equipo brasileño luchaba cada balón como si fuera el último. Esto condujo a una Canadá frustrada que cometió varias faltas ofensivas, al ser un equipo poco ágil para el rebote ofensivo.

Entonces, ¿dónde estuvo la diferencia si Colombia intentó replicar el mismo enfoque? ¿Por qué perdimos por 24 puntos? Hasta el minuto 7 del primer cuarto el partido era parejo, con una Colombia intentando emular el planteamiento brasileño. Pero el último pase hacia la pintura —dirigido a Yuliana Paz— solía fallar, y cuando lograba concretarse, las defensoras canadienses se recuperaban rápidamente y le dificultaban el tiro. Si bien Paz elevó mucho su nivel en los últimos partidos (salvo contra EE. UU. por el ritmo), aún no tiene el desarrollo ofensivo de Dantas o Cardoso: proteger el balón, no bajar el balón, girar usando el antebrazo y los codos, usar bien el cuerpo, etc. Aun así, era importante mantenerla en cancha: se le veía enfocada, sin miedo. Jugó solo 20 minutos, aunque hubiese sido razonable darle al menos 26. Tiene apenas 25 años, ocho menos que Dantas.

Parte de las dificultades también se debieron a la defensa canadiense, que hizo marca uno vs uno con poca rotación, dejando libres los tiros de media y larga distancia. Lamentablemente, faltó confianza para tomarlos, salvo en el caso de Carolina López en los dos primeros cuartos y de Delgado en el tercero y cuarto. Esa confianza sí estuvo presente en otros partidos. De hecho, en el tercer cuarto Delgado supo aprovechar los espacios, anotando varias canastas gracias también a los buenos pases de López.

En este punto quedaron en deuda las veteranas Ríos, Martínez, Delgado y Muñoz, especialistas en tiros en suspensión, quienes debieron asumir más protagonismo ofensivo ante la defensa que ofrecía Canadá.

En resumen, aunque perder era una posibilidad, no debía haber sido por una diferencia de 24 puntos. También nos afectaron la lesión de Moscarella y el hecho de que los árbitros permitieran un alto grado de contacto físico por parte de las canadienses.

A pesar de todo, merecen reconocimiento Yuliana Paz y Manuela Vente, así como Caicedo por su intensidad defensiva. Carolina López tuvo un muy buen partido en ataque; merece una oportunidad en alguna gran liga internacional, y si sigue a este nivel y se muestra también en torneos 3x3, seguramente la tendrá.

Gracias a las jugadoras y al cuerpo técnico. Han hecho un gran trabajo. Hay material para seguir creciendo, y quizás sea cuestión de tiempo (y algo de suerte) para entrar en el top 4 o alcanzar un podio. Brasil depende en gran medida de Dantas (33 años), y Argentina de Gretter (32). En cambio, Colombia tiene un equipo cuyas principales figuras están entre los 25 y 28 años. Y, como no nos cansaremos de repetir, Moscarella tiene apenas 18 años y puede jugar en casi todas las posiciones. El futuro está ahí.


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